Yasuni, Madidi, Kugapakori

 Por Carlos Monge



Después de 7 años de lanzada la iniciativa Yasuni –que consistía en dejar bajo tierra las reservas petroleras ubicadas bajo ese parque nacional- el Presidente Rafael Correa de Ecuador le puso fin anunciando que en vista que “el mundo nos ha fallado”, la estatal Petroamazonas iniciará actividades de extracción en el área.
Yasuni es el lugar más biodiverso del Ecuador y del planeta, y es además el hogar de dos grupos indígenas en aislamiento voluntario: los Tagaeri y los Taomenan. La iniciativa Yasuni consistía en dejar bajo tierra las reservas de petróleo existentes bajo el parque nacional, a cambio de que la comunidad internacional financiara con 350 millones de dólares anuales un fondo para invertir en el cambio de la matriz energética y proyectos de desarrollo sostenible.

Ese monto es el 50% de las renta que el Estado ecuatoriano calculaba obtener de la extracción y venta del esas reservas petroleras. De esta manera, no se contribuía más al calentamiento global, se protegía la biodiversidad y se cautelaba e derecho de los pueblos en aislamiento voluntario a seguir con el modo de vida que han escogido.

Hace unas pocas semanas, en Bolivia, el vicepresidente García Linera anunció que el gobierno promoverá la exploración por hidrocarburos en Aguaragüe, Madidi e Isiboro Securé. Madidi es considerado como el sitio más rico de biodiversidad de Bolivia y las tres son también territorio de vida de pueblos indígenas. El argumento del Gobierno es que Bolivia necesita el gas para financiar el presupuesto público y la industrialización.

Acá en el Perú, el Presidente Humala está empeñado en facilitar que Pluspetrol busque gas y petróleo en el Lote 88, que ocupa buena parte de la reserva Kugapakori. Esta reserva es riquísima en biodiversidad y es el lugar de vida de los Nahua y Nanti, quienes se oponen a estas actividades por temor a la destrucción de su territorio y a las enfermedades que los pueden matar pues carecen de defensas frente a ellas.

Tres gobiernos que ponen la renta de los hidrocarburos por encima de la biodiversidad y de la vida de pueblos indígenas en aislamiento voluntario. Y dos de ellos se proclaman de izquierda y hasta revolucionarios, pero igual, están dispuestos a sacrificar su biodiversidad y sus pueblos indígenas más frágiles en el altar del crecimiento y la renta pública.

En Perú, este es un reto programático, ideológico y filosófico para el naciente Frente Amplio. Porque, se está a favor o se está en contra del ingreso de Pluspetrol al Lote 88. No hay espacio acá para las medias tintas. Ese es el dilema concreto. Es que la izquierda peruana, o es defensora del medio ambiente o no es izquierda. O es defensora de los derechos de los pueblos indígenas o no es izquierda.

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