A la Fed le preocupa que un exceso de capacidad desate presiones deflacionarias

La decisión de la Reserva Federal de inyectar US$1,15 billones (millones de millones) en el sistema financiero refleja su temor de que la economía padece un mal que se agrava cada día. Desde habitaciones de hotel desocupadas a máquinas industriales apagadas, Estados Unidos sufre de un exceso de capacidad.

Esto indica que, incluso si la crisis se revierte mañana, la economía probablemente operará muy por debajo de su verdadero potencial durante muchos meses, tal vez años.

El tema también preocupa al banco central por otra razón. En dosis limitadas, la capacidad ociosa puede generar presiones inflacionarias porque la escasez de suministro y mano de obra permite que empresas y trabajadores exijan más dinero por sus servicios. Sin embargo, cuando hay demasiada capacidad ociosa, como en la actualidad, la inflación declina.

Si el exceso de capacidad se profundiza o persiste por un período prolongado, podría producir deflación, un declive pronunciado en los precios, algo que la Fed quiere impedir a toda costa porque es un nudo difícil de desatar. "A la luz de la creciente capacidad ociosa en la economía estadounidense e internacional, el comité espera que la inflación se mantenga a raya", declaró el Comité de Mercado Abierto de la Fed el miércoles, tras anunciar la inyección adicional de efectivo a través de compras de bonos del Tesoro y valores hipotecarios.

Las señales de un exceso de capacidad son fáciles de divisar. El número de casas vacías en EE.UU. llegó a los 19 millones en el cuarto trimestre de 2008, un alza de 6% frente al mismo período del año anterior. Las tasas de ocupación hotelera han caído de 65,5% hace un año a 55,2% a principios de marzo, según la firma de estudios de mercado Smith Travel Research. Las plantas manufactureras operaron en febrero a un promedio de 67,4% de su capacidad, el nivel más bajo desde que la Fed empezó a seguir estos datos en 1948.

En circunstancias normales, la Fed combatiría un exceso de capacidad reduciendo las tasas de interés de corto plazo con el fin de rebajar los costos de financiamiento para empresas e individuos. Pero el banco central estadounidense ya ha recortado su tasa de referencia a casi cero. Es por eso que la Fed anunció el miércoles un drástico aumento de las compras de bonos del Tesoro a largo plazo y valores respaldados por hipotecas. El banco central espera que tales medidas amplíen el acceso al crédito y estimulen la demanda.

Los trenes en la estación

Un ejemplo de exceso de capacidad es Union Pacific Railroad. La mayor operadora estadounidense de ferrocarriles puede operar cerca de 200.000 vagones de carga por semana, pero sólo está utilizando unos 150.000.

"Como los volúmenes siguen siendo débiles, estamos actuando de manera enérgica para ajustar nuestros recursos, dando vacaciones sin sueldo a 3.600 empleados y sacando de circulación 1.400 locomotoras y 53.000 vagones de carga", explicó el director financiero, Rob Knight, durante una conferencia con inversionistas la semana pasada.

La señal más clara del exceso de capacidad está en el mercado laboral. Ayer, el Departamento del Trabajo informó que el número de nuevas solicitudes de seguro de desempleo cayó la semana pasada a 646.000. El promedio de cuatro semanas, sin embargo, subió a 654.750, el nivel más alto en 26 años. El total de estadounidenses que recibe seguro de desempleo saltó a casi 5,5 millones, un nuevo récord.

En general, el número de desempleados en EE.UU., ajustado por temporada, ascendió a 12,5 millones en los últimos 12 meses, elevando la tasa de desempleo a 8,1%. Otras 8,6 millones de personas están trabajando a tiempo parcial, pero preferirían tener un puesto a tiempo completo. Cuando se contabilizan estos trabajadores, la tasa de "subempleo" —un índice más amplio de la capacidad ociosa en el mercado laboral— llega a 14,8%. Eso no es sólo un problema para los desocupados, sino que ejerce una fuerte presión a la baja en los sueldos.

Para las autoridades estadounidenses, la clave para reducir el exceso de capacidad es impulsar la demanda de bienes, servicios, bienes raíces y empleo. Esa es una razón por la que los economistas creen que el Congreso necesitará aprobar un nuevo paquete de estímulo. El plan de US$787.000 millones del presidente Barack Obama, aprobado en febrero, tiene la meta de ayudar la economía a través de programas de gasto y recortes de impuestos para la clase media.

AUTOR : Jon Hilsenrath
FUENTE : WALL STREET JOURNAL.

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