El actual crecimiento no se basa en la productividad

 Por Félix Jiménez


Mi artículo «La estructura productiva de Perú en el largo plazo» ha provocado varias reacciones. Destaca la de un economista neoliberal que sostiene que «el gran crecimiento de los servicios», ocurrido en el período reciente, se «debe a cambios radicales en competitividad que le han dado a la economía una nueva fuente de crecimiento». A diferencia de antes, hoy ---dice--- «no estamos embarcándonos en proyectos fallidos»
El propósito de este artículo es mostrarle a todos los que piensan como este economista, que el crecimiento económico actual no se basa en la productividad.

Estructura productiva y estilo de crecimiento

En la estructura productiva de la economía peruana predominan los sectores terciarios (comercio y servicios) y la construcción, todos de baja productividad. Hay Desempleo disfrazado (alto subempleo e informalidad) y la capacidad de compra de los salarios tiene poca importancia para el crecimiento económico. La agricultura es de bajísima productividad y ha perdido peso en la generación del PBI.

El Desempleo y subempleo siguen siendo originados por la «escasez» de stock de capital con relación al trabajo, y por un desarrollo tecnológico que se concentra en reducidas actividades económicas que tienen poca capacidad de difusión, como es el caso de la minería y de algunos servicios. El grueso de la PEA ocupada no calificada y de baja productividad ya no se concentra en el sector agrícola, sino en los sectores comercio, servicios y construcción. La economía crece con salarios reales estancados, no requiere de aumentos sostenidos en el número de mano de obra calificada, y las presiones inflacionarias que genera un incremento de la demanda se neutralizan con importaciones.

La fuerte penetración de importaciones y la apreciación cambiaria están, además, acentuando el escaso desarrollo industrial manufacturero del país. Con las políticas neoliberales, la economía se ha hecho más dependiente de bienes de inversión importados que reproducen una estructura productiva funcional al modelo de crecimiento primario exportador dependiente de los mercados externos. La economía crece descuidando a la industria y a la agricultura, y a los mercados internos, mientras privilegia la vinculación a la economía internacional con la exportación primaria y de productos con bajo procesamiento tecnológico.

En este tipo de economía, la creación de empleos demanda muy poco equipamiento de capital por trabajador, y no requiere trabajadores con altos niveles de calificación. Este es el caso de la construcción, del comercio y de la gran variedad de los servicios, que concentran el empleo de baja calificación y son de baja productividad, pero lideran el crecimiento.

Los cambios en la productividad de los sectores

El crecimiento de los sectores terciarios no se explica, entonces, por cambios importantes en la productividad y, por lo tanto, en su competitividad. La contribución de estos sectores al crecimiento de la productividad puede verse en mi artículo «Empleo y mercado interno en el modelo neoliberal: Una nueva hipótesis sobre el subdesarrollo», publicado en Garavito y Muñoz (eds.), Empleo y Protección Social, Fondo Editorial, PUCP, 2012.

En 1993-2010 ---prescindimos de 1976-1992 que tiene varios episodios de crisis---, el crecimiento de la productividad se desacelera. Mientras en 1950-1975 ---que incorpora los años de industrialización sustitutiva de importaciones--- la productividad crecía a una tasa promedio anual de 3.0%, en 1993-2010 lo hace solo a la tasa promedio anual de 1.8%.

Para comparar lo que ocurre en los períodos 1950-1975 y 1993-2010, descomponemos la tasa de crecimiento de la productividad media, en dos efectos: a) el efecto crecimiento de la productividad sectorial; y, b) el efecto reasignación del empleo entre sectores.

Durante 1950-1975 la manufactura, el comercio y los servicios explican el 93.1% del crecimiento de la productividad media. Esta productividad crece básicamente porque crece la productividad de estos tres sectores: explican el 88.5% del efecto crecimiento, y este efecto explica, a su vez, el 75.5% del aumento de la productividad de la economía.

Durante 1993-2010, el comercio y los servicios son responsables del 60.5% de la desaceleración del crecimiento de la productividad. Además, en estos sectores, el efecto reasignación del trabajo sobre el crecimiento de la productividad, es mayor. Son los que, junto al sector construcción, aumentan su participación en el empleo total.

En ambos períodos el efecto reasignación del trabajo en el sector agricultura fue negativo. Su participación en la PEA ocupada se reduce a medida que pasa el tiempo. Lo mismo ocurre en el sector Minería, pero solo en 1950-1975. En el período 1993-2010, el efecto reasignación del trabajo tiene signo negativo en la manufactura: su participación en la PEA ocupada se reduce. Los efectos reasignación negativos, en ambos períodos, se traducen en aumentos de la participación del comercio y los servicios en la PEA ocupada.

A modo de conclusión

Las políticas y reformas neoliberales de las últimas dos décadas, cambiaron la estructura productiva del país a favor de sectores no transables (comercio, servicios y construcción) y sectores de extracción de recursos con alta renta natural. Se terciarizó y reprimarizó la economía, y se implementó un modelo pro exportador sobre la base de una competitividad espuria de reducción de costos unitarios de producción mediante el abaratamiento de la mano de obra. 

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