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sábado, 3 de octubre de 2015

La ideología neoliberal de la desregulación de mercados


Por Felix Jimenez

Con la imposición del neoliberalismo desde fines de los años 1970, se abandona la idea de que el Estado debería regular el funcionamiento de los mercados para impedir el surgimiento de asimetrías de poder y las consecuentes injusticias sociales. A esta tarea del Estado, que fue parte del consenso que duró casi treinta años desde la post segunda guerra, se le adicionó la de velar por los equilibrios macroeconómicos. La idea neoliberal de que el Estado es el problema, excluye la posibilidad de este consenso, y en su lugar se impone la concepción del funcionamiento libre de los mercados para que «florezca la creatividad empresarial y no se destruyan puestos de trabajo».
LOS EFECTOS DE LAS DESREGULACIONES 
Los efectos de las desregulaciones en países como el nuestro, han frenado el desarrollo en lugar de promoverlo. La liberalización comercial y los tratados de libre comercio con países industrializados y desarrollados, redujo el mercado doméstico para la producción nacional y nos especializó en la producción y exportación de materias primas. Trabó las posibilidades de industrialización y diversificación productiva. Este efecto negativo en la industria fue exacerbado por la entrada de capitales, sin restricciones, que, junto con el boom primario exportador, redujo el tipo de cambio haciéndoles perder competitividad a las actividades productivas de transables.


La desregulación de los préstamos de la banca comercial en el exterior estimuló la dolarización de los créditos domésticos, haciéndole perder autonomía a la autoridad monetaria. Desde que se agotaron las condiciones de mercado y financieras favorables para el crecimiento primario exportador de nuestro país, se revirtió la tendencia a la baja del tipo de cambio. Así, para impedir que la devaluación ponga en riesgo a los bancos que prestaron en dólares, la autoridad monetaria reaccionó vendiendo sus dólares (o reduciendo su posición de cambio); pero también lo hizo para impedir que la devaluación siga incrementando la inflación. Con la venta de dólares el Banco Central perdió casi el 50% de sus reservas. Esta espectacular merma de sus reservas, obligó al Banco Central a elevar su tasa de interés de referencia en pleno enfriamiento económico.
El deterioro de la autonomía de la autoridad monetaria ha provocado desconfianza en la moneda nacional, la misma que se expresa en la creciente dolarización de los depósitos bancarios: 56.9% corresponden a personas jurídicas y 46.44% a personas naturales. Esta dolarización es otro factor que acrecienta las presiones devaluatorias, y ocurre al mismo tiempo que aumenta el retiro de los depósitos bancarios en soles que reduce la liquidez en moneda nacional de los bancos.
La flexibilización del mercado de trabajo y el recorte de derechos laborales, es otro ejemplo de desregulación que ha afectado a los trabajadores y a su calidad de vida, convirtiéndose en fuente de conflicto social. Cerca del 75% de los trabajadores tienen ingresos menores a mil soles y un poco más del 74% son informales. De otro lado, hay que mencionar que la gran mayoría de los conflictos sociales están relacionados con las actividades extractivas. Los últimos gobiernos han vuelto más laxas las regulaciones orientadas a proteger el medio ambiente y los derechos de las poblaciones indígenas. Por ejemplo, se acortaron los plazos para los estudios de impacto ambiental.
No hay regulación en el «mercado» de la salud. El acceso a genéricos de todo tipo es limitado y será aún peor si el gobierno firma el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). En carta dirigida al presidente Humala, Joseph E. Stiglitz -premio Nobel de Economía- y Adam S. Hersh -economista senior en el Instituto Roosevelt-, advierten que ese acuerdo irá «mucho más allá de una simple reducción de aranceles y cuotas, pues exigirá cambios fundamentales en las instituciones jurídicas, judiciales y reguladoras de cada país, lo que constituye una concesión a los poderosos grupos de presión». Elevará la protección de los derechos de propiedad intelectual no para innovar, sino para mantener, por ejemplo, a los competidores de los «Big Farma», como son los genéricos, fuera del mercado.
LA PÉRDIDA DE SOBERANÍA DEL ESTADO


Los tratados comerciales y este último, el TPP, no solo cercenan la capacidad regulatoria del Estado, sino también su soberanía. Como dicen los economistas citados, el TPP reducirá su capacidad «de aprobar normas legales regulatorias para proteger la salud pública, la seguridad y el ambiente, porque creará mecanismos de solución de controversias entre inversionistas y Estados, que permitirían a los extranjeros a demandar al gobierno cuando consideren que alguna regulación afectará sus ganancias. El arbitraje sería privado y vinculante, incluso si el fallo fuera contrario a las leyes nacionales».
Esta pérdida de soberanía que favorece a los inversionistas y grupos de poder extranjeros, además de someter al Estado a un arbitraje privado internacional, le bloquea las posibilidades de realizar transformaciones sociales y económicas, en particular, por ejemplo, para adoptar medidas orientadas a la integración del país sobre la base de un nuevo esquema de regionalización y ordenamiento territorial.
A MODO DE CONCLUSIÓN
Adam Smith se declaraba a favor de la regulación argumentando que, si bien la presencia de un muro es una violación de la libertad natural del fuego, su construcción es indispensable para impedir la propagación de los incendios. Al respecto, cuando la libertad natural «está concentrada en pocas manos de un modo inapropiado –dice Casassas–, esa libertad natural puede poner en riesgo a la sociedad entera». El Estado debe intervenir entonces «para que no se den esas inapropiadas concentraciones de la libertad natural». La sociedad se pone en riesgo cuando el Estado «rompe los lazos que lo vinculan a la sociedad civil» y ya no promueve el bien común porque está controlado por una plutocracia.

sábado, 12 de septiembre de 2015

El BCRP sube su tasa de interés en pleno enfriamiento económico

Banco Central de Reservas del Perú


Por Felix Jimenez

Desde abril de 2013 el Banco Central (BCRP) ha utilizado el 46.8% de sus reservas (posición de cambio) para frenar el alza del tipo de cambio. Esta reducción de sus reservas se aceleró en los últimos meses. De octubre de 2014 a la fecha, el BCRP ha «perdido» un promedio de US $ 1,380 millones mensuales. A este ritmo, el total de reservas que le queda (US$ 26,305 millones) le alcanzarían solo para 19 meses.
La actual presión al alza del precio del dólar es un «hecho estilizado» de la economía peruana. Como somos un país primario exportador, cuando los precios de las materias primas que exportamos ya no crecen, el precio del dólar aumenta porque no solo ya no entran dólares a la economía, sino que se van del país porque las condiciones financieras internacionales se tornan desfavorables para nosotros. Lo contrario ocurre en épocas del auge primario exportador. Ahora bien, cuando el tipo de cambio sube de manera importante, impacta sobre los precios, es decir, la inflación aumenta. Y esto es lo que ha pasado recientemente: la inflación al 15 de agosto pasadofue de 4.06%,situándose muy por encima del límite superior de su rango meta.
LAS EQUIVOCACIONES DEL DIRECTORIO DEL BCRP
El impacto de la coyuntura externa sobre el tipo de cambio puede variar en intensidad dependiendo de las medidas que tome el directorio del BCRP, no solo en materia cambiaria sino también monetaria y crediticia. ¿Qué hizo el directorio del BCRP para que en la actual coyuntura de enfriamiento económico haya decidido subir su tasa de interés de referencia de 3.25% a 3.50%? Aunque ya hemos tratado sobre las decisiones contraproducentes que tomó el actual directorio del BCRP, haremos un breve resumen de lo que hizo:
Primero, desde el año 2007 promovió la dolarización de los créditos bancarios. No mantuvo los encajes a los préstamos externos de la banca comercial que habían sido introducidos por el directorio anterior; estos préstamos son utilizados por los bancos para otorgar créditos en dólares en el mercado interno. Por haber promovido este «carrytrade» en el sistema bancario, los créditos en dólares del sector privado han llegado hasta cerca del 15% del PBI. Entonces, el alza del tipo de cambio, hace peligrar la estabilidad de la banca debido a que hay una parte importante de los créditos en dólares que se otorgaron a empresas y familias que tienen ingresos en soles.
Segundo, desde agosto de 2006 el directorio del BCRP dejó caer sistemáticamente el precio del dólar. Eran años de apogeo del modelo primario exportador: los precios de los minerales que exportamos crecían y las condiciones financieras nos eran favorables. La abundancia de dólares que había en el país presionaba a la baja del tipo de cambio. Desde el 1 de agosto de 2006 al 30 de abril de 2013, el BCRP acumuló reservas por un monto promedio de solo US $ 500 millones mensuales. El Sr. Velarde, presidente del BCRP, decía que no le importaba la apreciación de la moneda, sino el rebote del tipo de cambio. Así dejó caer el tipo de cambio haciéndoles perder competitividad a las actividades manufactureras y de exportación no-tradicional. Fueron años de una masiva penetración de importaciones que redujeron el mercado interno de las actividades agropecuaria e industrial. La consecuencia es que ahora el rebote del tipo de cambio le está haciendo perder reservas al BCRP en un monto promedio de US $ 1380 mensuales. El peligro, entonces, es que, si todo sigue igual, el BCRP puede llegar a julio de 2016 con un monto de reservas aproximadamente igual al monto (US $8,078millones) con el que Julio Velarde empezó su gestión el 1 de agosto de 2006. Las expectativas devaluatorias crecen en proporción inversa a la caída de las reservas del BCRP.
Tercero, Julio Velarde, desde que asumió la presidencia del directorio del BCRP, promovió la reducción de la meta y el rango meta de la inflación. De 2.5% (+/-1%) lo bajó a 2% (+/-1%). El límite superior del rango meta de la inflación antes era de 3.5% y ahora es de 3%. Esta disminución no fue un simple error, sino falta de conocimiento de los factores que determinan la inflación en una economía con desarticulaciones sectoriales, tecnológicamente heterogénea, y con una estructura productiva sin liderazgo de las actividades manufactureras. Chile tiene un rango meta de 2% a 4%. La consecuencia de esta decisión es que ahora la inflación está muy por encima del límite superior del rango meta.
EL MIEDO DEL BCRP A DEVALUAR
Las equivocaciones mencionadas anteriormente configuraron, en pleno enfriamiento económico, una situación que explica el miedo del BCRP a devaluar. Este miedo le ha obligado a subir su tasa de referencia, en pleno enfriamiento económico. En lugar de aplicar una política contra cíclica, el BCRP ha decidido frenar aún más el crecimiento económico, retirando los estímulos monetarios para expandir la demanda interna. Ha preferido frenar el alza del precio del dólar, a costa de frenar más con ello el crecimiento económico.
Lo que debe quedar claro al lector es que el propio directorio del BCRP generó, con sus propias decisiones, su miedo a devaluar. ¿Fue correcta la decisión de aumentar su tasa de interés de referencia? La regla dice que se debe elevar la tasa de interés cuando la inflación aumenta por presiones de demanda.
Lo que hay ahora es una inflación (por encima del límite superior del rango meta) provocada básicamente por la devaluación. Si no se hubiera bajado el rango meta de inflación, su miedo a devaluar sería menor.
Lo mismo ocurriría ni no se hubiera alentado la dolarización de los créditos bancarios, pues no habría el problema de «hoja de balance» debido a que habría continuado la desdolarización iniciada por el directorio de 2001-2006.
A MODO DE CONCLUSIÓN
Retirar los estímulos monetarios en pleno enfriamiento económico es un error supino. No es verdad que ya se inició la recuperación de la economía. Los sectores primarios crecen por las inversiones que se realizaron cuando los precios de la materias primas estaban altos. La inversión privada está cayendo y el retiro de los estímulos económicos no ayudará a su recuperación. Con el recrudecimiento de la desaceleración de la economía China y cuando la FED decida subir su tasa de interés, el escenario externo adverso será peor para la economía peruana. En estas condiciones era mejor permitir una devaluación gradual de la moneda y, simultáneamente, aumentar la inversión pública y adoptar medidas para una rápida desdolarización de los créditos.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Las behetrías de las autoridades del BCR y del MEF




Felix Jimenez
Diario uno, Agosto 29,2015


La mayor desaceleración de la economía China que parece haber obligado a sus autoridades a devaluar el yuan, ha acentuado el pesimismo sobre la recuperación de la economía internacional. Sus efectos inmediatos han sido la caída de los precios de los commodities y el desplome de los mercados financieros en casi todos los países del mundo. En el nuestro cayeron los precios de las acciones, en especial de las mineras que son las que predominan en el mercado. Se puede decir, entonces, que la evidencia de la caída del crecimiento chino, ha exacerbado la incertidumbre sobre el futuro del crecimiento de la economía mundial.
 
Los pronósticos del crecimiento económico
Si bien las autoridades económicas de nuestro país redujeron su pronóstico de crecimiento para este año una cifra menor al 4%, siguen sosteniendo que el crecimiento en el año 2016 se situaría alrededor de 5%. Este optimismo parece sustentarse en las altas tasas de crecimiento del subsector minero registradas en los meses anteriores.  Por ejemplo, en el mes de junio pasado la minería metálica creció a la tasa de 14.15%. Sin embargo, se trata de un optimismo mal fundado porque estas tasas de crecimiento son resultados rezagados de las inversiones que se hicieron en el periodo de crecientes precios de los metales.

Publicado por Mariela Rodriguez Saavedra en 20:55
El escenario ahora es otro. Los precios de los commodities están cayendo; ya no crecen. Por ejemplo, los precios de nuestras exportaciones (que en gran porcentaje corresponden a minerales), se han reducido, de enero de 2013 a junio de 2015, en 25.9%. En ese mismo período los términos de intercambio disminuyeron en 16.9%. Esto explica por qué desde 2014 las inversiones privadas ya no crecen. Disminuyeron en 1.7% en el año 2014 y en el primer semestre de este año decrecieron a la tasa de 6.4%. Si a todo esto le sumamos la mayor desaceleración de la economía china, las tasas de crecimiento de nuestra economía, en este y en el próximo año, se situarán muy por debajo de los pronósticos oficiales.
Las reacciones de las autoridades económicas
La economía sigue enfriándose. El sector manufacturero, por ejemplo, está decreciendo desde hace catorce meses. Y ¿cómo están enfrentando el MEF y el BCR este enfriamiento económico? De manera extraña, por no decir absurda. Empecemos por el MEF. Entre las medidas más llamativas que adoptó esta institución se encuentran la reducción de la «tramitología» y la reducción del impuesto a la renta de las empresas, ambas, según se señala, para estimular las inversiones privadas. Pero, como acabamos de ver, estas inversiones siguen cayendo desde 2014. Lo inverosímil, sin embargo, es que el MEF descuidó irresponsablemente la inversión pública. En lugar de expandirla con infraestructura focalizada para estimular el crecimiento del agro y la manufactura, la dejó caer en 2.4% en el año 2014 y en 19.5% en el primer semestre de este año. A esto hay que agregarle que la reducción del impuesto a la renta, que favorece más a la grandes empresas, contraerá la presión tributaria en cerca de 1.5% del PBI.

Aquí no terminan los absurdos del MEF. Cuando «sorprendidos» por el repunte del precio del dólar el «sentido común» recomienda desdolarizar las deudas, el MEF nos hace saber que el 17 de este mes colocó el denominado Bono Global 2027 por US$ 1,250 millones a 12 años con una tasa de rendimiento de 4.15%. Esta colocación fue realizada por los bancos de inversión Citigroup y JP Morgan que, como se sabe, cobran una importante comisión por hacerlo.
Suelto de huesos el MEF afirmó que el dinero recaudado servirá para financiar el presupuesto público del 2016.  Con ello nos advirtió que la recaudación fiscal del año será insuficiente para financiar el presupuesto de 2016. También nos hizo saber que no le importa dolarizar la deuda pública y que tampoco le preocupa que aumente el peso de la deuda pública externa que en la actualidad asciende a  51.3% del total. Con un tipo de cambio al alza, lo que ha hecho el MEF significará mayores desvíos de ingresos del tesoro al pago de los servicios de la deuda pública externa.
Por el lado del BCR, lo primero que hay que recordar es que este fomentó la dolarización de los créditos desde el año 2006 y dejó que nuestra moneda se apreciara sistemáticamente hasta inicios de 2013. Desde julio de 2006 a enero de 2013, los tipos de cambio reales bilateral y multilateral disminuyeron en 27.0% y 14.6%, respectivamente. El BCR también bajó la meta de inflación a 2% (+/- 1%).
El presidente del BCR está enredado en su laberinto. Dijo que no le preocupaba la caída del tipo de cambio, sino su rebote. Desde el 30 de abril de 2013 al 20 de agosto de este año, ha «perdido» el 45.1% (US $ 22,305 millones) de sus reservas (posición de cambio) en su intento de impedir el aumento del precio del dólar. En los últimos 10 meses ha «perdido» un promedio mensual US $ 1,300 millones. A este ritmo le quedan reservas solo para 21 meses. No obstante que a la venta de dólares le ha sumado otras medidas, el alza del tipo de cambio sigue imparable. Ya alcanzó la cifra de 3.3 soles por dólar y es muy probable que el año termine con un tipo de cambio de 3.5 soles. De otro lado, la inflación aumenta en pleno enfriamiento. Se encuentra cerca del 4%, por encima del límite superior del rango meta.

En lugar de bajar la tasa de interés para combatir el enfriamiento, el BCR ha bajado el encaje, pero al hacerlo ha dejado que la tasa de interés interbancaria se aleje de su tasa de interés de referencia. La tasa interbancaria se encuentra en 5% mientras que la tasa de referencia se mantiene en 3.25% desde enero de 2015. En el fondo, lo que el BCR pretende es subir la tasa de interés porque le preocupa la creciente presión al alza del precio del dólar y su efecto sobre la inflación; más aún si, como se ha anunciado, la Reserva Federal de los Estados Unidos aumenta su tasa de interés en setiembre próximo provocando una mayor salida de capitales de economías como la nuestra.
En efecto, Velarde acaba de declarar que «están evaluando cuándo es el momento oportuno para retirar el estímulo monetario», es decir, para subir la tasa de interés de referencia. Esta es una señal de desesperación. Cuando aún no hay signos de una evidente recuperación económica, el Presidente del BCR nos dice que están estudiando la posibilidad de pasar a una política monetaria contractiva.
A modo de conclusión
Las autoridades económicas nos están conduciendo a una «tormenta perfecta».

jueves, 24 de julio de 2014

Camino a la recesión y la responsabilidad de los neoliberales

Por Félix Jiménez 


Según el INEI, en el mes mayo el PBI creció a la tasa de 1.8%. Si no se tomara en cuenta el crecimiento de la producción de las actividades Financiero y Seguros (12.59%), Servicios prestados a Empresas (6.07%) y Alojamiento y Restaurantes (5.26%), la tasa de crecimiento habría sido de sólo 0.9%. La tendencia a la caída en la tasa de crecimiento es sostenida; así lo revela la evolución del índice del PBI desestacionalizado (véase gráfico). Desde diciembre del año pasado –con excepción del mes de febrero de este año–, la tasa de variación del PBI desestacionalizado ha sido negativa. Si la tendencia decreciente del PBI desestacionalizado continúa en los meses de junio y julio, la desaceleración económica se habrá convertido técnicamente en una recesión.Los que piensan que esta tendencia a la recesión se revertirá con el desmantelamiento de los estándares laborales y ambientales, y eliminando trabas burocráticas que frenan las inversiones, tratan ilusamente de curarse en salud.

Camino a la recesión y la responsabilidad de los neoliberales
Los límites del estilo de crecimiento

martes, 27 de mayo de 2014

Reformar el canon

Por Humberto Campodonico


Los recientes sucesos en la Región Áncash han vuelto a poner sobre el tapete la discusión sobre el proceso de descentralización y el canon minero y petrolero. Para el sector más recalcitrante de la derecha peruana se trata de retroceder a la descentralización hasta donde sea posible y recentralizar el 100% del canon minero y petrolero hacia la Caja Fiscal.
Veamos lo segundo en este artículo. En el Perú estamos muy atrasados con respecto al uso de las rentas provenientes de las industrias extractivas. En primer lugar, no estamos captando los ingresos que debiéramos, pues no se ha aplicado un adecuado impuesto a las sobreganancias de las mineras y petroleras, producto de los altos precios de los minerales y del petróleo.
La reforma de la regalía de septiembre del 2011 terminó desvirtuando el proceso inicial y la recaudación apenas aumentó. Se dejaron de lado propuestas que apuntaban a gravar un % adicional de las utilidades –una vez que la empresa obtenga una adecuada tasa de retorno a su inversión. Este planteamiento es ahora impulsado también por el FMI, que desde el 2010 propicia una mayor y mejor apropiación de la renta de los recursos naturales. Es necesario relanzar la reforma.

Distribución

Elmer Cuba
Por Elmer Cuba

Primero distingamos dos conceptos. Distribución personal de la renta y distribución factorial. No son lo mismo.
La primera alude a cómo se distribuyen los ingresos entre las personas en una sociedad o economía. Así, las sociedades pueden ser más o menos igualitarias. En el caso de América Latina, Esta es la zona menos igualitaria del planeta.
No confundir con pobreza.
En esta última, África se lleva el primer puesto.
La segunda alude a la distribución del ingreso nacional entre el capital, el trabajo y los impuestos. Al final, el capital es de propiedad de los accionistas, que son parte de la población.
Puede haber casos en los que aumenta la renta del capital, pero este está diseminado entre millones de micro y pequeñas empresas, en cuyo caso puede incluso mejorar la distribución personal.
En Perú parece estar pasando esto último.
En los casos de países desarrollados, según el economista francés Thomas Piketty, ha empeorado la distribución en ambas acepciones.

Diversificar para endogenizar el crecimiento económico

Por Felix Jimenez


En nuestro artículo anterior resumimos las estrategias de transformación productiva que hacen énfasis en factores de oferta y descuidan la fuente de demanda e ingresos. La estrategia sustitutiva de importaciones de la Cepal de los años cincuenta y sesenta, dejó en manos del Estado el factor desencadenante de la demanda. El agotamiento del proceso sustitutivo desencadenó una crisis fiscal y de balanza de pagos debido a la pérdida de competitividad de la producción nacional. La estrategia exportadora de los «tigres asiáticos» de los años ochenta también fue sustitutiva de importaciones, pero ubicó la fuente de demanda en el mercado de los Estados Unidos. El boom exportador terminó con la pérdida de dinamismo de esta economía. Las dos estrategias, que fueron experiencia histórica, le asignaron un papel predominante al Estado no solo en el campo de las políticas públicas de incentivos, sino también en la propia actividad empresarial.
En la ruta neoliberal: renuncia al crecimiento endógeno
La estrategia del M. Porter para cambiar el carácter primario exportador de la economía peruana, plantea diversificar su aparato productivo y la composición de sus exportaciones mediante el desarrollo de cadenas productivas y clusters. Aunque se trata solo de una propuesta, hay que mencionar que, a tono con las políticas de desregulación y liberalización del comercio, su fuente de demanda se ubica en los mercados internacionales. Y, al igual que la estrategia de los «tigres asiáticos» y la estrategia exportadora del Consenso de Washington, hace énfasis en el abaratamiento del costo de trabajo y la desregulaciónde los mercados para «ganar competitividad». Todas las políticas se centran en factores de oferta.