¿Desigualdad funcional récord?

 Por Germán Alarco Tosoni


Los economistas neoliberales, apoyados por los organismos financieros internacionales, han reducido el rol e importancia del tema de la distribución del ingreso en el sistema económico. Ahora parece un asunto social y su único objeto de atención es la distribución personal del ingreso, generalmente de la población por deciles. Asumen que todos somos iguales, olvidando que lo central es nuestra posición en el proceso productivo: asalariados, trabajadores independientes, propietarios de los medios de producción y rentistas. Esta es la estructura de distribución funcional del ingreso que se inició con F. Quesnay, en el siglo XVIII, cuando describió el flujo económico entre los diferentes actores económicos. Era útil para determinar precios y esencial para calcular el nivel de actividad económica e ingresos de una sociedad.
Hasta los años ochenta, el BCRP era responsable de elaborar las Cuentas Nacionales, incluyendo la distribución funcional del ingreso en el Perú. Luego esta función pasó al INEI. De ahí, al igual que en muchos otros países, la distribución funcional solo consideró dos conceptos: remuneraciones y excedente de explotación. A los trabajadores independientes del campo y la ciudad, a los rentistas, a las utilidades de empresas y otros conceptos, se les incorporó en el rubro excedente de explotación. No se sabe si esto fue con el propósito de alinearse a los intereses de los economistas neoliberales, pero lo que es real, es que rompió la continuidad de las series estadísticas y la posibilidad de análisis más profundos.

La información sobre la participación de las remuneraciones y del excedente de explotación en el PBI peruano, revela una situación dramática a lo largo del tiempo. En el 2011 las remuneraciones fueron equivalentes al 20.9% del producto, mientras que el excedente de explotación tuvo el 63.8% del PBI. En el primer año de la serie del INEI que corresponde a 1991, las remuneraciones tuvieron el 30.1% del producto y el excedente de explotación 52.7% del PBI. Mientras la economía creció aceleradamente en estas dos últimas décadas, los asalariados transfirieron 10 puntos porcentuales del producto a los propietarios de los medios de producción. Con la información del BCRP, la situación es más dura, ya que en la década de los cincuenta y sesenta la participación de las remuneraciones fue de 39.7% y 40.2% del PBI, respectivamente.

En toda América Latina las remuneraciones han perdido participación en el producto. Sin embargo, la situación peruana es la peor de la región. El dato más reciente de Brasil es 43.6%, Bolivia 26.1%, Chile 35.8%, Colombia 32.8% y México 27.6% del PBI. En el 2012 la participación de las remuneraciones en el PBI peruano sería más reducida que en 2011. ¿Dónde está esa macroeconomía que permite redistribuir el crecimiento económico que acaba de aludir el Pdte. de la República?

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