Los discursos presidenciales en la región

 Por José De Echave


A propósito del acostumbrado discurso de 28 de julio, hace unos días una noticia daba cuenta sobre cómo utilizan los presidentes latinoamericanos los medios de comunicación y cuánto tiempo ocupan los mensajes en cadena nacional. En este ranking destacan largamente los presidentes de Venezuela, Ecuador y Argentina, mientras que los de Colombia, Brasil y sobre todo el de Perú, aparecen con un uso moderado.
¿Es una virtud o un defecto aparecer demasiado en medios? Depende. A Chávez y a Correa se los critica por sus largos discursos de escucha casi obligatoria y en el otro extremo a Humala se le dice que es un presidente casi mudo.

Sin embargo, las críticas y hasta los elogios dependen de las circunstancias. Por ejemplo, los mismos medios que en nuestro país critican los discursos y las políticas de Correa en Ecuador, se han olvidado rápidamente de los enconos y acaban de pasar, casi en cadena nacional, un discurso del mandatario ecuatoriano donde fustiga duramente a los opositores antimineros de su país. Los nuevos admiradores de Correa en el Perú se preguntaban hace unos días por qué el presidente peruano no hace lo mismo.

Lo cierto es que nuestro presidente no tiene la facilidad de palabra de otros mandatarios. En el terreno de la comunicación no ha mejorado mucho en estos años de vida política; es más, pareciera que ha retrocedido en su primer año de gobierno.

Sin embargo, este 28 de julio el presidente deberá cumplir nuevamente con el protocolo y dará un mensaje a la nación. Seguramente tendrá que referirse, entre otros, al tema de la minería y los conflictos. Todo indica que anunciará algo de lo que ha definido como una propuesta para una nueva minería.

Se necesitarán más que discursos para un replanteo sustantivo de la relación entre minería, protección ambiental y conflictividad social. No estaría mal que el presidente se acuerde del discurso de hace un año, de las propuestas que hizo y de frases como: “tenemos un Estado que le da soroche y hay que acercarlo a las poblaciones; el Perú necesita de una verdadera política de ordenamiento territorial para el uso sostenible de los recursos; hay que fortalecer la gestión ambiental”, etc.

Se necesita mucha voluntad política para llevar adelante un conjunto de reformas sustantivas. La gran interrogante es si existe esa voluntad en el presidente y en su flamante tercer gabinete. Un nuevo año perdido sería fatal para la gobernabilidad democrática del país. 

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