Reflexionando sobre nuestras contradicciones

 Por Hugo Che Piu


¿Por qué un país exitoso tiene que cambiar la forma de hacer las cosas? Esbozando solo dos respuestas a esa pregunta, podemos decir, desde una perspectiva interna, porque las cosas no están saliendo del todo bien y, desde una perspectiva externa, porque las crisis globales nos obligan al cambio. A pesar del exitoso crecimiento económico peruano sabemos que aún la pobreza rural (la más difícil de vencer) y la desigualdad siguen y nos reclaman cada vez que celebramos un nuevo “éxito económico”. Asimismo, el cambio climático (del cual no somos responsables y poco podemos hacer para detenerlo) nos trae cada vez más seguido sequías e inundaciones que ponen en riesgo no solo nuestro éxito económico, sino también muchas vidas.
 En vez de abordar la discusión de cómo adaptar nuestro modelo de desarrollo para que responda a nuestras más sentidas necesidades internas y a las amenazas externas, insistimos en afianzar no solo el modelo, sino también el modo en que estamos haciendo las cosas. Y es que se nos plantea que: o seguimos por este camino, caminando de la misma manera o perdemos todo lo “logrado”. Y no nos preguntamos si es que siguiendo el camino de la desigualdad, la exclusión y el conflicto corremos el riesgo de recuperar un pasado que esperamos ya haya pasado. Y tampoco nos preguntamos cómo en un mundo en crisis (ambiental, climática, económica, etc.) vamos a construirnos un futuro, justamente siguiendo el camino que ha causado estas crisis.

Un claro ejemplo de esta falta de reflexión es lo que hacemos en la Amazonía. Lejos de reconocer nuestra dependencia (y la de todo el mundo) de sus funciones ambientales y climáticas, decidimos destruirlas a cambio de extraer sus recursos naturales (petróleo, oro, bosques, etc.) de manera insostenible para crecer, mientras nuestro mundo decrece en nuestras manos. Por ello, es necesario abordar esta contradicción para plantearnos cambios en los destinos de este camino, pero también en nuestra forma de caminar.

El mecanismo de reducción de emisiones (de gases efecto invernadero, causantes del cambio climático) de la deforestación y degradación de bosques (REDD+) puede brindarnos una oportunidad para abordar estas contradicciones, y plantearnos cómo podemos dirigirnos al desarrollo sin arrollar nuestra Amazonía. Pero para aprovechar esta oportunidad se requiere que pongamos de nuestra parte análisis y reflexión.

La evaluación estratégica social y ambiental (SESA), que es un paso importante en la preparación de los países para REDD+, es una herramienta que puede ayudarnos. El SESA es una herramienta que nos proporciona un abanico de enfoques analíticos y participativos (una verdadera participación es indispensable) que permiten integrar lo ambiental y social en la definición de políticas, planes y programas, sin olvidar sus consideraciones económicas e institucionales.

Por ejemplo, para REDD+ el SESA es estratégico porque nos ayuda a identificar y proponer soluciones viables para hacer frente a las principales causas de deforestación y degradación en la Amazonía; y es social y ambiental porque nos permite evaluar, evitar y/o mitigar los riesgos ambientales y sociales de las intervenciones propuestas en una estrategia nacional de REDD+, permitiéndonos además incrementar sus múltiples co-beneficios.

¿Reflexionamos un poco antes de dar nuestro siguiente paso?

Comentarios

Entradas populares