Bienvenidos a un mundo apolar


Oswaldo de Rivero


Debido al colapso de unipolaridad norteamericana se cree que el poder mundial se está volviendo multipolar. Nada de esto está pasando. Al contrario, todas las grandes potencias son hoy impotentes ante los graves problemas que afectan al mundo como son: el cambio climático, la crisis económica, el terrorismo, la proliferación nuclear, el colapso de los estados, los genocidios y la delincuencia global.

Los Estados Unidos, la potencia global, es impotente ante estos problemas y China y Rusia, que son tan solo dos grandes potencias regionales, no pueden ni quieren comprarse esta responsabilidad. El reciente veto irresponsable de Rusia y China protegiendo al régimen genocida de Siria, muestra que ambas potencias no tienen proyectos globales.

La China con 700 millones de pobres está muy lejos de ser una superpotencia Sin embargo, su mayor obstáculo para lograrlo es ser una población de 1,300 millones que se urbaniza masivamente copiando los patrones de consumo del american way of life.

Al promover este modelo de crecimiento el partido comunista ha embarcado a China en un ecosuicidio. Hoy casi todos los ríos, lagos, las aguas del subsuelo y el aire de China sufren una de las más grandes contaminaciones del mundo. Según el Banco mundial, esta polución causa medio millón de muertes anuales. Además, esta catástrofe ecológica está envuelta en una vasta corrupción que impide su solución y que se expresa ya en unas 90,000 protestas públicas cada año (cifra oficial).

La China para ser una sociedad globalmente atractiva y poderosa tendrá que disminuir su enorme pobreza, superar el problema cultural de querer vivir al estilo norteamericano y evolucionar hacia un régimen democrático.

En cuanto a Rusia, definitivamente no volverá ser una superpotencia por la constante disminución de su población, por tener una economía primaria exportadora de Hidrocarburos, que Rusia pretende presentarla como una economía desarrollada; y sobre todo, porque sigue como siempre gobernada por un régimen autoritario y corrupto que la mantiene atrasada.

El mundo ha llegado así a una situación donde los Estados Unidos ya no tienen poder para ser el sheriff global y ninguna potencia puede ni quiere reemplazarlo.

Comenzamos a vivir así en un mundo que no es unipolar ni multipolar, sino apolar, un mundo anárquico y violento cuyos síntomas son:

- Aumento de los conflictos armados. Desde el año 2000 han estallado 16 conflictos adicionales: 12 civiles y 4 internacionales.

-Aumento de la delincuencia global: tráfico de Drogas, armas, personas y robos cibernéticos.

- Crecimiento económico insostenible que incrementa el recalentamiento global, y que además, no crea empleo porque la innovación tecnológica elimina constantemente mano de obra.

- Imparable urbanización del planeta que devora los tres recursos vitales para la supervivencia: agua, alimentos y energía, haciéndolos más caros y escasos, y con ello, sujetos de conflictos domésticos e internacionales.

Ante un mundo apolar donde campea la depredación, el Perú no tiene otra opción, que adoptar una estrategia integral de seguridad nacional cuyo objetivo sea la destrucción del enclave narco del VRAE y la obtención de un poder de disuasión creíble frente a la amenaza del armamentismo Chileno.

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