Economía 101 en el combate al narcotráfico

 Por Pedro Francke *

En los reiterados ataques contra el nuevo jefe de DEVIDA, Ricardo Soberón, hay algo paradójico: los mismos que siempre defienden a capa y espada el “libre mercado” y son hipercríticos de cualquier acción del Estado en la economía se vuelven estatistas y olvidan el mercado cuando se trata del problema de la cocaína.
Regresemos, en el análisis del narcotráfico, a los puntos básicos de la economía. El primero es que la demanda genera su oferta. En el mercado son los consumidores quienes mueven las ruedas de la producción y eso también es válido para la cocaína. Mientras los consumidores de Estados Unidos y Europa estén dispuestos a pagar altos precios por la droga, se generará un fuerte incentivo al narcotráfico. Es en la demanda donde deben centrarse los mayores esfuerzos de lucha contra las drogas. En el Perú, la prioridad debe ser prevenir la drogadicción en nuestra juventud y no las exigencias norteamericanas.
El segundo punto básico es que las economías de escala, cuya fuerza ha hecho que el mundo esté dominado por transnacionales y marcas, funcionan también para la fiscalización y el control de la cocaína. Es mucho más costo-efectivo controlar el narcotráfico donde se concentra el flujo de bienes o dinero, que donde este se encuentra fragmentado en miles de pedacitos, por la sencilla razón de que de un solo golpe podemos afectar miles de toneladas de cocaína.
La conclusión es que es mucho más eficiente, para combatir el narcotráfico, atacar a los carteles de la droga, identificar las cuentas bancarias y activos millonarios que tienen, hacer inteligencia y detener los embarques aéreos y marítimos, y controlar los camiones que llevan toneladas de insumos químicos, que ir a perseguir a miles de campesinos cocaleros. Se trata simplemente de actuar con inteligencia y no a la bruta.
El que esta estrategia no se haya puesto en marcha en forma efectiva solo puede deberse a una razón: la corrupción. No se entiende de otra manera que fortunas que aparecen de la noche a la mañana no sean detectadas y que pasen camiones tras camiones llenos de químicos y kerosene hacia zonas donde es evidente que no se justifica tal consumo. 
El nuevo gobierno, pensando además en las consecuencias sociales, ha decidido cambiar la estrategia bruta de centrarse en la erradicación de los plantíos de coca, poniendo énfasis en estas otras formas, más eficaces, de control.  Pero por ello el nuevo jefe de DEVIDA Ricardo Soberón ha sido objeto de ataques, mentiras e infundios. En el fondo, tras estos ataques hay un conservadurismo extremo: nada debe cambiarse, ni siquiera aquello que sabemos ha fracasado y que carece de sustento lógico. Claro, también está la necesidad de encontrar algún pretexto para atacar al nuevo gobierno.
Hasta ahora hemos tenido un debate que más parece orientado a buscar titulares que a procurar soluciones. Ojalá regresemos a intercambiar ideas respecto a las estrategias de lucha contra el narcotráfico de una manera positiva.


Profesor de PUCP *

Comentarios

Coline dijo…
Coincido con usted profe, la manera de hacer frente al narcotráfico es de manera frontal y abierta, no se le puede simplemente hacer a un lado, eso no ha funcionado y no funcionará.

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