Nueva Canasta y Nuevas Preguntas



El lunes pasado el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) presentó la nueva canasta familiar de Lima que incorpora importantes modificaciones en la estructura de gastos. Si bien reconozco que la actualización hecha era indispensable, dado por ejemplo que la gente ya no compra disquetes, pan tolete o cintas de video (VHS) en cambio ahora sí compra Gas natural vehicular, recargas virtuales para el teléfono celular o dispositivos móviles de almacenamiento (USBs), en razón del tiempo transcurrido y el avance de la tecnología; también creo que el valor de la canasta implicada así como información más específica sobre los cambios en su estructura, son elementos de información indispensables para contar con una mejor calidad de información económica en estos aspectos, por ello hay varias preguntas pendientes de respuesta.

Un primer grupo de ellas está referido a cómo a partir del valor de la canasta estimada en la encuesta nacional de preferencias familiares en S/. 2,112 resulta compatible seguir insistiendo en que no hay nada que hacer con respecto a la Remuneración Minima vital estancada en S/. 550 desde hace 2 años -26% del valor de esta canasta y 42.6% de los S/. 1,292 que es el valor de la canasta de consumo para no ser pobre- Más aún cuan consistente es pretender una real inclusión en el consumo adecuado y modernidad (que para algunos estratos sí se ha dado en estos años) para importantes segmentos de la población, incluso en contextos donde el producto marginal de la mano de obra se ha venido incrementando.

Un elemento que agrava lo descrito, es que si consideramos que esta remuneración mínima vital es el referente salarial para trabajadores menos calificados, donde es clara la existencia de un exceso de oferta estructural, las condiciones actuales del mercado laboral se orientan a mantener el estancamiento actual del salario mínimo, independiente de cualquier ajuste legal (bastante improbable según declaraciones de las autoridades económicas actuales) que pueda hacerse sobre este ¿O se piensa que es pura casualidad que la participación de los salarios en el ingreso nacional se ha mantenido estancada incluso en los recientes años de crecimiento económico?

Un segundo grupo de interrogantes, está referido a los cambios en la estructura de consumo por niveles socioeconómicos así como por ciudades, dado que hasta el momento al ingresar a la página del INEI, se encuentra sólo la estructura antigua basada en la Encuesta Nacional de Propósitos Múltiples (Enaprom 1994) recientemente reemplazada. Esta información aparte de ser muy valiosa para el sector privado para conocer por ejemplo los cambios en la demanda ocurridos por estratos socioeconómicos no sólo en Lima sino al interior del país, también sería útil como insumo de estudio para contrastar resultados con los cálculos de pobreza urbana; asunto particularmente relevante dado el previsible incremento de esta, no sólo por la fuerte desaceleración de la actividad económica en el 2009 sino también por que en el caso de Lima por ejemplo mientras que el índice de precios al consumidor en promedio creció en 0.25%; alimentos y bebidas (incluídos los de mayor variabilidad) lo hace en 1.94%.

Al margen de estas preguntas, creo que sería de suma utilidad que el INEI desarrolle un estudio sobre el grado de sustituibilidad entre productos sucedáneos cercanos considerados en la nueva canasta, puesto que cuanto mayor sea la variabilidad y extensión de esta en el precio de dichos productos, los ponderadores deberían se ser asumidos con mayor cautela para fines del análisis del índice de precios al consumidor.

Finalmente, está fuera de toda discusión el carácter positivo de haberse actualizado la canasta de consumo que sirve para medir la inflación, pero justamente ello también ha puesto en relieve –dada la remuneración mínima vital actual- en parte, por qué una mayor inclusión social en el Perú sigue siendo sólo un buen deseo.

AUTOR : KURT BURNEO
FUENTE : ACTUALIDAD ECONOMICA DEL PERU

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