Caen las remesas de EE.UU. a México

Durante siglos, los trabajadores de muchas partes del mundo han venido a Estados Unidos con el sueño de encontrar trabajo y sostén para sí mismos.

Muchos inmigrantes tienen familia en sus países de origen que dependen de las remesas que les envían.

Pero para algunos, el difícil panorama económico provocado por el colapso del mercado inmobiliario está frustrando ese sueño.

La peor recesión estadounidense en décadas ha eliminado oportunidades de empleo para muchos inmigrantes, frenando el flujo de dinero que ahora llega a los hogares a cuenta gotas.

Esto es especialmente así en la industria de la construcción que tradicionalmente pagaba sueldos altos y que a menudo estaba dominada por trabajadores mexicanos.

Tepeyac es un centro comunitario hispano que tiene sus oficinas en el oeste de la calle 14 de Manhattan.

Su director, Joel Magallan, dice que la gente que llega de México por lo general hace su camino aquí.

Ellos piden ayuda para encontrar trabajo, vivienda y seguro de salud. Pero últimamente eso no ha estado sucediendo.

"Todo este año no he escuchado a nadie diciendo: ‘Soy nuevo, estoy llegando hoy a Nueva York", cuenta.

"No creo que todos vengan a nuestras oficinas, pero es una señal de que no está llegando mucha gente".


Baja remuneración


Magallan ha visto mucha gente luchando para encontrar trabajos de baja remuneración en restaurantes y en la industria hotelera.

Pero esos sectores también están afectados, ahora que hay pocos turistas ocupando habitaciones de hotel y comiendo afuera.

Al otro lado del salón desde la oficina del director, Maclovio Arellano asiste a un curso básico de computación.

Le gustaría avanzar más allá de su empleo a tiempo parcial en tareas domésticas, a un hotel. Sabe que tiene suerte al tener ese trabajo pese a que su jornada laboral ha sido reducida.

Pero ahora es incapaz de enviar más dinero a sus dos hermanas que viven en un pueblo del sur de México y que dependen de él.

"Solía mandarles un poco de dinero a cada una, pero ahora no les envío tanto como antes", dice.

Solía enviar de US$ 500 a 600 por mes. "Ahora intento enviar sólo 300 o 350".

Arellano piensa permanecer por ahora en EE.UU., ya que cree que puede ayudar mejor a su familia con un trabajo a tiempo parcial, antes que volver a su pequeña comunidad agrícola en México.

Se ha convertido en una lucha tal que él le está diciendo a familiares y amigos que no emigren. "Cuando llamamos les decimos que no vengan porque aquí es peor".
Hacia ninguna parte

Más al este, en Jackson Heights, la agencia de viajes Delgado está ubicada en un barrio donde se asentaron oleadas de inmigrantes de Italia, Irlanda y últimamente de México y Centro América.

No hay casi consumidores, a parte de un grupo de hombres alrededor de una pantalla plana de televisión viendo un partido de fútbol sin sonido.

El propietario, Héctor Delgado, quien vino de Ecuador hace cerca de 40 años, afirma que la demanda se ha reducido en todos los ámbitos; no sólo con los billetes de avión, sino especialmente con las transferencias de dinero.

"Si solían enviar US$ 200, ahora envían 100 o 150. Ahora muchos mandan US$ 20 y antes no teníamos gente enviando sólo US$ 20".

Calle abajo, en la Casa de Internet, Natally Hernandez también dice que el movimiento ha caído. Cuando preguntamos si la gente está enviando menos dinero a sus hogares, ella responde: "Menos dinero, menos seguido; las dos cosas".

"Los mexicanos no están mandando mucho más dinero. En su mayoría, son las mismas personas que enviaban dinero antes y ahora se está ralentizando".

Hernandez cuenta que ella ha oído que algunas otras empresas están recibiendo remesas a la inversa; es decir, dinero enviado a EE.UU. desde el extranjero.

A ella le resulta paradójico: "Se supone que allá debe estar mal y aquí mejor. Pero ahora es de otra manera".


Crisis de efectivo



Dillip Ratha, economista del Banco Mundial en Washington, estudia los flujos de dinero enviados por los trabajadores inmigrantes a sus países de origen.

Estima que las remesas podrían caer tanto como un 8% este año, por un total global de US$ 290 mil millones.

Ha notado la existencia de una corriente inversa pero advierte que es relativamente pequeña.

"Los números que hemos visto están en el rango de los US$ 1.000 millones, comparados con los flujos de remesas de US$ 50 a US$ 60 mil millones que van anualmente de EE.UU. a América Latina", explica.

Ratha advierte que una recesión prolongada podría reducir el número de trabajadores inmigrantes.

Sin embargo, muchos de ellos que ya están en EE.UU., como Maclovio Arellano, deciden conformarse con enviar paquetes más pequeños con la esperanza de que la mayor economía del mundo repunte más temprano que tarde.

FUENTE : BBC MUNDO

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