El regreso de Lerner

 Por Carlos Alonso Bedoya


Hay quienes dicen que el encargo hecho por el gobier-no al expremier Salomón Lerner para encabezar la Comisión de Alto Nivel de Unasur sobre el tema Paraguay, ahora que Humala es presidente pro témpore de la Unión Suramericana, es un duro golpe al premier Valdés, pues justamente en días previos a su nombramiento, Lerner declaraba a los medios sobre la necesidad de cambio del jefe de gabinete por su mal manejo de los conflictos sociales.
 Pero valgan verdades, ya a estas alturas, no hay quien defienda a Valdés, y son muy pocos los que no piden que ponga fin a su corta carrera política. Por eso quien debe estar más preocupado es en realidad el ministro de Economía y Finanzas, Luis Miguel Castilla. Pues Lerner es de los que piensa que el esquema “superávit fiscal” que le fascina al ministro, está agotado hace rato, especialmente en tiempos de crisis. Y eso lo sabe perfectamente el presidente.

Castilla parece un ultra del fondomonetarismo de los noventa, en el que el éxito del manejo ma-croeconómico es que a fin de año el ministro de Economía se tome la foto con un diploma que dice que le sobró plata. Y cuanto más mejor. Eso en países como el nues-tro, en que las necesidades abundan, es un delirio, y con tantos años de crecimiento económico, casi un crimen.

Pero lo grave es qué hacer cuando las exportaciones y el precio de las materias primas indican que un nuevo manotazo de la crisis nos va a dar, y tenemos un ministro que no sabe gastar. Algo parecido le pasó a Alan García cuando en pleno inicio de la crisis global tenía en la cartera de economía a Valdivieso, otro ultra del no gasto. Tuvo que cambiarlo rápidamente.

Lerner, quien ha estado visitando varios países en los últimos meses, incluyendo Israel, ha podido tomar nota de cómo ha reaccionado el gobierno de ese país para enfrentar la crisis internacional y al mismo tiem-po una protesta social intensa.

El primer ministro Netanyahu y el jefe del Banco Central Israelí, Stanley Fisher, han tomado el acuerdo de llegar a un 2 por ciento de déficit fiscal a fin de profundizar reformas sociales que calmen a los indignados de Israel. Y eso que Fisher es uno de los pesos pesados de la política monetaria mundial, pero aún así, acepta algo que en Perú ocasionaría que varios ideologizados se rasguen las vestiduras.

Por eso Castilla tendrá su 1 por ciento o más de superávit fiscal este año, mientras los maestros, los Policías, los médicos y muchos otros salen a la calle a pedir no solo más sueldo, sino también equi-pamiento.

Para nadie es un secreto que Castilla ha convertido en caricatura buenas ideas como Pensión 65. Y ni qué decir del déficit de infraestructura. Es que el ministro no tiene en la cabeza, ni grandes proyectos, ni la intención de promover demanda interna. Además, junto a Silva Martinot parecen dirigir la política exterior peruana, promoviendo TLC por doquier, como si siguiéramos en los tiempos en que se jugaba el todo por la demanda internacional. En ese camino han abrazado con todo el Acuerdo del Pacífico, mirando al Mercosur como un club de proteccionistas.

Por eso, el retorno de Lerner, que tiene una visión bastante distinta a la de Castilla, podría indicarnos más bien que se acerca el fin del otrora ministro más fuerte del gabinete. Veremos.

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